EL TIEMPO DE LA CREACIÓN
Muchos hemos vivido durante las últimas semanas veraniegas una mayor cercanía a la Naturaleza: en los pueblos, el mar o la montaña. Siempre nos sobrecoge su belleza y últimamente nos preocupa su fragilidad por los numerosos incendios y el maltrato que damos a nuestra casa común.
El Papa Francisco propuso hace años lo que él llamó "Tiempo de la Creación", unas semanas que abarcan el mes de septiembre hasta el 4 de octubre, festividad de San Francisco de Asís, tan vinculado con la ecología. También el Papa León XIV nos anima a continuar esta iniciativa de su antecesor para dar gracias por la Creación y para concienciarnos más en el cuidado de la Naturaleza, obra y regalo de Dios.
En este mes se nos invita una vez más a contemplar el don de la vida y a apreciar la tierra que la sustenta como formas de alabar a Dios.
El profeta Isaías habló de que "las naciones forjarán arados con sus espadas" (Is. 2, 4). Pero hoy los esfuerzos se siguen centrando en la violencia y la guerra. Éstas dejan una destrucción social y ecológica que perdura por generaciones: pobreza, desigualdad y más conflictos.
Las causas de los conflictos y de la explotación de la Creación provienen de una crisis de valores, de un deseo de dominación, de la búsqueda del beneficio inmediato y de la incapacidad de reconocer la dignidad de cada persona.
Pero todo esto requiere una conversión personal y colectiva profunda.
Los auténticos instrumentos para la construcción de la paz no son las armas destructivas. Son la verdad, el diálogo, la paciencia, la bondad, la justicia, la misericordia, la comprensión, el cuidado y el amor.

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