Orar con los Salmos

En nuestro camino cuaresmal estamos, cada miércoles, orando con los Salmos de la Misericordia. Es un momento comunitario que nos ayuda a vivir este tiempo de gracia y de misericordia. Os pasamos algunos de los materiales que hemos ido orando. 

La palabra “misericordia” (hésed) posee una gran riqueza de significados, y por esta razón se traduce de varias maneras: ternura, gracia, indulgencia, benevolencia, amor… Este vocabulario revela un rasgo sorprendente de Dios: el de la maternidad.  Si hay un lugar en el que habita la hésed divina este es el seno, las entrañas: las entrañas maternas de Dios se conmueven hasta el punto de perdonar el pecado. 
Salmo 25

A ti, Señor, levanto mi alma;
Dios mío, en ti confío
no quede yo defraudado,
que no triunfen de mí mis enemigos,
pues los que esperan en ti no quedan defraudados,
mientras que el fracaso malogra a los traidores.

Señor, enséñame tus caminos,
instrúyeme en tus sendas:
haz que camine con lealtad;
enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador,
y todo el día te estoy esperando.

Recuerda, Señor, que tu ternura
y tu misericordia son eternas;
no te acuerdes de los pecados
ni de las maldades de mi juventud;
acuérdate de mí con misericordia,
por tu bondad, Señor.

El Señor es bueno y es recto,
y enseña el camino a los pecadores;
hace caminar a los humildes con rectitud,
enseña su camino a los humildes.

Las sendas del Señor son misericordia y lealtad
para los que guardan su alianza y sus mandatos.

Por el honor de tu nombre, Señor,
perdona mis culpas, que son muchas.

¿Hay alguien que tema al Señor
Él le enseñará el camino escogido:
su alma vivirá feliz,
su descendencia poseerá la tierra.

El Señor se confía con sus fieles,
y les da a conocer su alianza.

Tengo los ojos puestos en el Señor,
porque él saca mis pies de la red.

Mírame, oh Dios, y ten piedad de mí,
que estoy solo y afligido.

Ensancha mi corazón oprimido
y sácame de mis tribulaciones.

Mira mis trabajos y mis penas
y perdona todos mis pecados;
mira cuántos son mis enemigos,
que me detestan con odio cruel.

Guarda mi vida y líbrame,
no quede yo defraudado de haber acudido a ti.

La inocencia y la rectitud me protegerán,
porque espero en ti.

Salva, oh Dios, a Israel
de todos sus peligros.
Comentario

El Salmo 25 se presenta como una súplica individual: el orante se siente vejado por los propios enemigos y se dirige confiado a Dios a fin de que lo libre de esta situación. El Salmo presenta, además, una estructura rítmica, que nos ayuda a identificar el corazón de la composición que es la idea de “camino”.
      En el versículo 6 con el quinto imperativo “acuérdate” el orante apela directamente a la misericordia divina y a la bondad de Dios recordándonos que su misericordia va siempre unida a su fidelidad. Más adelante, a partir del versículo 8, veremos que la alianza de Dios con su pueblo es por pura misericordia.
El salmista, aún consciente de su pecado, se abre con la confianza de los “pequeños” a la misericordia divina esperando el perdón. Se puede afirmar que el orante declara que la alianza hace al Señor tan íntimo de sus fieles que no quiere esconderles nada, y por eso, muestra sus entrañas, su misericordia. 

Oh Jesús, Dios eterno,
te doy gracias por tus innumerables gracias y bendiciones.
Que cada latido de mi corazón sea un himno nuevo de agradecimiento a Ti, oh Dios.
Que cada gota de mi sangre circule para Ti, Señor.
Resultado de imagen de faustina kowalskaMi alma es todo un himno de adoración a tu misericordia.
Te amo, Dios, por Ti mismo.”
Santa Faustina Kowalska. (Diario 1794)

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